Lowlands, Holland

lowlandspanko.jpg

      Tras nuestro merecido día off, continuaba nuestra aventura en Holanda en el Festival Lowlands, a una hora más o menos de Amsterdam. Un gran número de escenarios distintos, stands y performances componen este festival al más puro estilo europeo.

      Nuestro escenario estaba bajo una carpa de circo, por lo cual los gritos del público eran ensordecedores. Como tuvo que gozar el André con la gran cantidad de pantallas que nos rodeaban, bueno, y el público tambien claro. Fue un concierto corto, para las dos horas que acostumbramos a estar en escena, pero fue muy contundente y divertido pués el público se asoció con nosotros desde el primer momento.

      Ahora viene lo mejor. A pocos metros del festival localizamos un parque de atracciones en el que desbocar nuestros instintos más adolescentes. Un gran pelotón de ODB dejó atrás el festival, para alcanzar velocidades y sensaciones adrenalínicas en la Montaña Rusa, los Karts y algo parecido al Puenting.

      En el primer viaje de Montaña Rusa nos dimos cuenta de que aquello iba a ser memorable. Creo que Sergio tendrá dolor de garganta durante una semana de los gritos que daba. Es curioso como la sensación de peligro nos abduce y nos reporta placer. Según nos explico una señorita, dicho entretenimiento alcanza los 90 km/h, y doy fé de que giraba en todas las direcciones posibles. Javi y yo estuvimos en serio peligro de vomitar tras la segunda atracción.

      Donde más disfrute personalmente fue en los Karts. Carlitos y yo llevabamos semanas comentando lo que nos apetecía probar esa experiencia, y se nos presentó la ocasión de mostrar nuestras habilidades al volante. Hubo pique por descontado y los adelantamientos, choques y trompos nos hicieron vibrar al más puro estilo formula 1, aunque a 250 Km/h. menos que Alonso y compañía. Al término de la carrera, y como suele ocurrir, todos habíamos sido los mejores.

      Como guinda a la tarde, Xabi, Juan y Jordi montarón en una especie de puenting sin puente, en el que los lanzaban atados como chorizos desde muchos metros de altura. Sonia, Max y yo quisimos repetir la gesta, pero el parque cerraba sus puertas y no nos dejaron. ¡Subidón!.

      El Grumete, 18 de Agosto de 2007.

lowlands.jpg

comentario